Egresada de la licenciatura de Diseño Industrial, fotógrafa y ambientalista. Luego de trabajar en Norteamérica pizcando frutas, realizando servicio voluntario y trabajando con niños de padre migrantes Sandra encontró su verdadera vocación profesional: cultivar la consciencia a través de la conexión con la tierra.

“En la infancia es el momento de sembrar las semillas de cambio, el huerto es un espacio donde se cultivan habilidades que perdurarán en el tiempo, y meter las manos a la tierra nos ayuda a recordar que todos somos criaturas de la naturaleza.”