La crisis que viene

Les compartimos esta noticia sobre el cambio climático y la escasez de alimentos publicada el día 6 de Noviembre de 2012 por el periódico Excelsior.

Por Martín Espinosa

Hace apenas unos días, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, mostraba su “extrañeza” por algo que las amas de casa han advertido, no de ahora sino de tiempo atrás: el alza en los precios de los alimentos. Decía el “mandamás” del banco central, durante un acto en la Bolsa Mexicana de Valores, que “estamos seriamente preocupados por el incremento de precios agropecuarios, cuyo ordenamiento no se puede hacer mediante política monetaria, sino la forma de hacerlo estructuralmente es aumentando la productividad del campo, desarrollando mercados agropecuarios completos y con una infraestructura financiera que permita absorber choques en la producción”.

¿Qué quiere decir en “cristiano” todo lo anterior? Pues simple y sencillamente que el mundo vive ya una grave crisis en materia de producción agropecuaria, que está impactando los precios de los insumos que se utilizan para producir alimentos y ello va a traer más temprano que tarde serios problemas en el abasto mundial de productos de consumo básico.

Si nuestro país no se preocupa, en serio, en desarrollar —ahora sí— una verdadera política agrícola de desarrollo, que redunde en una mayor producción del campo mexicano, nos la vamos a ver “muy negras” en un futuro cercano. Es un problema de seguridad nacional, insisten los expertos.

Para muestra, un botón: hace unas horas, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, afirmó en una visita a nuestro país que las pérdidas económicas por desastres naturales se han más que triplicado en los últimos 30 años y ningún país está inmune ante estos fenómenos.

“Mirando hacia los países de mediano y bajo ingreso, las pérdidas y los daños son estimados en 1.2 trillones de dólares en las últimas tres décadas, lo que equivale a un tercio de toda la ayuda oficial para el desarrollo en ese periodo”, sentenció Kim, quien por cierto es un médico coreano naturalizado estadunidense.

Su voz se suma a la de otros líderes mundiales que han advertido que, “a causa del cambio climático, las temperaturas extremas van a estar presentes cada año hasta finales de este siglo”. Ya empiezan a advertir los meteorólogos que otro huracán, además de Sandy, podría golpear nuevamente la Costa Este de Estados Unidos, incluido Nueva York.

Dijo algo crucial el presidente del Banco Mundial: “Las decisiones que se tomen hoy van a determinar la resistencia ante los desastres, lo que será crucial para el bienestar de los pueblos en los plazos corto y largo… Si se toman decisiones sin estar bien informados, estamos arriesgando fracasos en nuestros estándares de construcción, así como la vida y los activos de los países”.

Hoy los políticos se preocupan por la gobernabilidad, por mantener la hegemonía de sus partidos y diseñar nuevas fórmulas de convivencia social. Pero si no se diseñan esquemas novedosos para allegarse recursos que les permitan alimentar a millones de personas, todo lo anterior quedará en el “bote de la basura” ante la desestabilización que podría surgir ante la escasez y el encarecimiento de los insumos para producir lo básico para la sobrevivencia del ser humano.

De ahí la preocupación y la insistencia de muchos líderes sociales y financieros que han advertido que no habrá dinero que alcance para frenar el deterioro ambiental al que pocos le han querido invertir con el fin de revertir las consecuencias de una explotación industrial que hoy nos tiene al borde del caos ecológico.

 

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=868181

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